No aconsejo a nadie la compra de esta fresadora, porque se queda pequeña a la hora de intentar taladrar o fresar alguna pieza de cierta altura. Engañan las apariencias, puesto que dispone de escaso espacio entre el cabezal y la mesa. De todas formas, será algo mejor que las que disponen de una columna circular.

Le he colocado un calibre digital para el control de la profundidad y también la doté de un mecanismo automático para avanzar la mesa en sentido longitudinal. Este último dispositivo no queda fino, pero necesitaba disponer de algún accesorio que mantuviera una velocidad constante durante el fresado. Después de múltiples pruebas y con la necesidad de terminar cuanto antes este dispositivo, opté por colocarle un motor de fotocopiadora de corriente alterna, que transmitía el movimiento a uan cadena colocada sobre el eje del husillo longitudinal. La idea la tomé de mi amigo Manuel Villar, que tiene el mismo artilugio para mover el husillo de su torno Sheldon. El cambio de sentido de giro del motor, lo efectúo con un conmutador (me llevó algún tiempo conseguir dar con la solución). Luego, no conforme con no poder modificar la velocidad de este motor, le coloqué otro motor de corriente contínua regulado por una fuente de alimentación para fresas dentales.

Volver arriba